Podría ser considerado por algunos una obsesión, si simplemente mirasen dentro de mi cabeza cada vez que me acuerdo de ti.
Solo un encuentro fue necesario para que me enganchase a ti como a la heroína. ¿Por qué a mí? ¿Por qué ahora, cuando siempre he evitado esta clase de cosas? ¿Por qué contigo? Se acostumbra uno tan fácilmente a las cosas buenas.
Recuerdo casi a diario como me tocabas, como si me fuese a romper, como me acariciabas y me susurrabas al oído que era preciosa. Como nuestras manos se entrelazaban y sentía que como las mariposas en mi estómago peleaban por salir hacia la superficie.
Meses después, con la esperanza de volver a verte, estrené mi vestido rojo y puse todo mi empeño en impresionarte. Pero nunca llegaste al encuentro y nunca más nuestras miradas volvieron a cruzarse.
Quedándome así yo sola con tu recuerdo.
Bel.
No hay comentarios:
Publicar un comentario