Cuantas noches habré pasado rodando por mi cama en una de esas noches en las que el sueño no decide hacer esa aparición magistral...
El techo de mi habitación es un viejo conocido que con el paso de los años tras todas esas noches en vela ha conseguido hacerse buen amigo, por que son unos cuantos años de pensamientos, sueños,preocupaciones..los que se han ido acumulando a mis espaldas.
Cuando era pequeña solía tumbarme en la cama e imaginar como sería de mayor y siendo sincera no me parezco en nada. Yo solía tener en mente una imagen de mi muy diferente a quien soy o a como soy, quería ser una chica alta y rubia..pero siempre quise ser delgada.
Con los años algunos de mis problemas fueron llegando, la autoestima era un lujo que no me solía permitir no me solía ver bien claramente no era fan de ese yo, con los años pasando y yo creciendo, no veía a ese yo que en mi niñez soñaba.
la cosa es que he ido aprendiendo y siendo un mejor yo de lo que imaginaba esa niña pequeña e ingenua he ido cambiando esa idea de mi yo futura a algo real, no sueño con un yo basado en físico aunque para que mentir si sigo pensando que me sobran algunos kilos... pero poco a poco y con fuerza de voluntad se que si quiero seré capaz de perderlos.
Por que lo que si es real es que somos lo que somos y no los kilos que pesamos.
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