A veces aunque pasen mil cosas, aunque me vuelva loca y quiera gritar,
es algo habitual el desacuerdo y las tontas discusiones
pero no la cambio por nada,
por que las pequeñas cosas,
los momentos tontos de risas,
las confesiones nocturnas,
todas esas cosas son las que me merecen la pena.
No es cuestión de ver lo malo si no de ver que siempre hay algo bueno por lo que seguir a través de los años creando momentos que perduren que no olvidemos y nos hagan sonreír cuando el día de mañana miremos atrás y digamos "te acuerdas cuando..." con una gran sonrisa y un maravilloso brillo en los ojos por los buenos recuerdos.