Poco a poco veo como todo se desvanece sin poder evitarlo. Mis
esfuerzos son inútiles y se me gastan las energías para nada. Porque en este
juego juegan dos. De nada sirve que me deje la voz, la piel y las ganas
intentando solucionarlo, pues tu egoísmo es más fuerte que todo lo que yo pueda
hacer.
Solo existo cuando me necesitas, cuando nadie más te hace caso,
después, me desvanezco como un sueño. Puedo llorar, gritar, estar al borde del
abismo, que solo vas a aparecer cuando necesites ser escuchada. Lo demás es
totalmente ajeno a ti, lo que yo sienta no importa.
Y te enfadas cuando no digo lo que quieres oír, cuando mis planes no
van acorde con los tuyos, cuando no pensamos igual.
Y me digo a mí misma que se acabó, que nadie va a jugar conmigo. Pero
vuelves a tu papel de víctima, convirtiéndome a mí en la bestia, en la
responsable de todo. Y me haces sentir culpable
y caigo en tu juego una vez más. Y cada vez que me llamas estoy ahí de nuevo,
aunque algo en mi interior me diga que me rinda de una vez por todas. Y sigo
luchando, porque son muchas cosas las que dejaría atrás si no lo hago.
Es algo enfermizo que un día acabará con mi cordura.
Bel.
No hay comentarios:
Publicar un comentario